Sobre la indeterminación de las nubes, o como escapar de las salvajes ondas
Llueven bombas sobre mi cabeza torrenciales serpientes eléctricas constriñen mi cuello y me quemo en el vivo fuego llamaradas de orquídeas me palpitan la sangre tumoratos de protónicas colisiones surgen sobre los sueños de hidrocarburos que calcinaron los huesos de aquel viejo loco con mirada de desquicio que camina apresurado y se cierne sobre los hombros de gigantes que vieron nacer al mundo aquellos gigantes que congelaron la música para construir castillos de diamante sobre arenas movedizas y derritieron los glaciares para dejar un terreno mas comodo a los que gustan de aspirar aspirina por las mañanas y las noches y que durante el día beben licor con tramadol con flamante fulgor siguiendo los pasos para gobernar en los sueños del alcatraz una mirada vivaz para los señores de brazos cortos que vienen a escribir su mensaje sobre la lapida de mi tumba una estrella que brota entre mis dientes y una fuerza muy densa que se desborda romperemos con todas las olas
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